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jueves, 12 de diciembre de 2013

Sineu

Este fin de semana fuimos a visitar Sineu aprovechando que celebraban la Fira de Sant Tomàs (Mostra de Matances).

Sineu

Primero visitamos la plaza Es Fossar donde se concentraba la mayor parte de la Fira. Es en esta plaza donde cada miércoles podemos encontrar el famoso mercado de Sineu. Había muchos puestos de productos mallorquines de cerámica, quesos, embutidos... Y en medio de la plaza un numeroso grupo de personas ataviadas con el traje típico bailaban boleros. Me encanta esta música, es muy alegre y tenemos la tarea pendiente de algún día aprender este baile como buenos mallorquines que somos.




En la parte más elevada de la plaza se encontraba la muestra del despiece del cerdo y mostraban a la gente como se hace la sobrassada, los butifarrones... No es la primera vez que lo vemos porque casi cada año vamos a casa de unos amigos a hacer matanzas y juro y prometo que jamás volveré a ir tan pronto como aquel año (los chillidos del cerdo aún resuenan en mi cabeza). Por parte del Ajuntament podías degustar una deliciosa llesca de pa con sobrassada frita y un vaso de vino por sólo 1'50 €.


Antigua estación de Sineu
Y desde aquí empezamos nuestra ruta. Salimos de la plaza por el carrer Gran hasta llegar a la antigua estación de Sineu. El edificio se construyó en 1926, pero se cerró en 1975 cuando la línea ferroviaria hacia Manacor y Artà dejó de funcionar. Como estación en sí, sólo se usa el anden para el tren que va hasta Manacor que vimos pasar justo en ese momento. Desde hace más de 30 años el edificio cumple la función de centro de artes plásticas.


Seguimos por la calle de s'Estació hasta llegar al paso de nivel por el que cruzamos a la derecha. Hay una pequeña plaza en la que podemos ver el Pou de Ca Na Morera.


Molí d'en Pau
Si seguimos por esta calle llegaremos hasta la rotonda de la carretera de Inca. En esta rotonda se encuentra Es Molí d'en Pau. Uno de los molinos mejor conservados de Sineu que actualmente es un restaurante. Documentado en el siglo XVIII fue restaurado en el año 1992.

Retrocedemos en nuestros pasos y giramos a la derecha por la primera calle. Desde esta calle podemos ver algunas torres de molinos que actualmente pertenecen a las casas de la zona y forman parte de esta como si fuese una dependencia más.



Al final de esta calle giramos a la izquierda y después a la derecha. Llegamos a un camino en el que podemos tener una vista fantástica de Sineu y donde también encontraremos dos preciosos molinos que están muy bien conservados. El primero de ellos es el Molí d'en Gaspar y el que está justo a su lado es el Molí d'en Mulet.

Seguimos descendiendo por una callejuela que nos llevará hasta las vías y saldremos al paso de nivel que habíamos cruzado antes. Dejamos atrás el barrio de Ses Cases Noves y justo al cruzar a mano derecha podemos ver el Pou dels Horts. Es un pozo grande y cubierto que se utilizó también como lavadero. Lo malo es que con lo de la Fira había un montón de coches aparcados justo delante que no dejaban verlo bien.


Pou de Sa Morera
Y justo en frente de este encontramos otro pozo; el Pou de Sa Morera. Según la información que obtuve del Ajuntament de Sineu, recientemente ha estado reformado y se le ha añadido una pica de piedra picada procedente del Pou dels Horts.

Nos dirigimos al ayuntamiento. Seguimos el carrer Major hasta encontrar la calle de Sant Francesc. Giramos por esta calle y podemos ver el Convent del Mínims. Y justo al lado está el Ajuntament de Sineu que se encuentra ubicado en las antiguas dependencias del convento. La entrada del ayuntamiento era la entrada principal del convento.


Es un edificio precioso y seguro que por dentro lo es aún más. Unos amigos nuestros se casaron en este ayuntamiento. Aunque yo todavía no estaba en sus vidas, me habría encantado ir...

Dejamos el ayuntamiento atrás y seguimos por el carrer del Vent hasta llegar hasta la Creu dels Morts. Su nombre se debe a la construcción del cementerio en la carretera de Inca, porque delante de ella pasaban los muertos que se trasladaban desde Sineu al cementerio para ser enterrados.

Església de Santa Maria
Si seguimos por la calle de la Rosa llegaremos a la plaza principal del pueblo. Sa Plaça es donde se encuentra la Iglesia de Santa María. Antiguamente se realizaba el mercado en esta plaza, pero debido a la cantidad de gente que acudía al mercado, decidieron trasladarlo a la plaza Es Fossar.

Si os fijáis a la derecha de la entrada de la iglesia veréis un pequeño puente que se conoce como Pontet de Santa Bàrbara que une la iglesia con el campanario. Pasaremos por debajo de este puente para llegar a la plaza de Sant Marc, donde se encuentra la estatua dedicada al patrón de Sineu. Sant Marc está representado por un león de cobre alado que aguanta el escudo de Sineu. La fiesta de su patrón se celebra el 25 de abril y seguro que deben organizar algún evento.


Bajamos las escaleras que se encuentran justo debajo de la estatua y seguimos hacia la derecha para girar nuevamente a la derecha en la calle del Bisbe. Giramos por el carrer Palau donde al final encontramos el antiguo Palau dels Reis de Mallorca. Actualmente es un monasterio concepcionista y tuvimos la suerte de poder entrar.


Salimos del antiguo Palau y bajamos por las escaleras hasta llegar a la calle del Reverendo Arnau Ramis, donde seguiremos por la derecha. Avanzamos hasta llegar al primer cruce donde giraremos dos veces a la izquierda hasta llegar a la calle de Ponent. Aquí encontraremos el antiguo Hospital de Sineu y el Oratorio de Sant Josep. Este último lo encontramos abierto y un hombre que estaba allí nos estuvo contando detalles de las obras de arte que se encuentran dentro.


Antiguo Hospital de Sineu
    
Oratori de Sant Josep

Si seguimos por la calle del Hospital llegaremos a la calle Mercadal que desemboca en la plaza de Sant Marc. Desde esta plaza se puede llegar fácilmente a la plaza Es Fossar donde empezamos nuestra preciosa visita.

Nos despedimos de vosotros desde las escaleras que hay al lado del antiguo Palau dels Reis de Mallorca.


¡Hasta la próxima!



PD: Se me olvidó poner el lipdub de Sineu m'agrada! Pues aquí lo tenéis. ¡Me encantan estos vídeos!




lunes, 6 de mayo de 2013

Ferrocarril de Sóller

A principios de este año tuve el placer de realizar una visita especial a Sóller con un grupo de amigos de la isla. Empezamos la ruta desde la estación de Palma del tren de Sóller. Uno de los puntos más turísticos y conocidos de Palma.

Estación de Palma

El trayecto de Palma a Sóller se realiza todos los días del año desde 1912, dura poco más de una hora y tiene una longitud de 27'3 km. El año pasado celebraron su primer centenario en el que realizaron una exposición con fotos de estos 100 años de servicio.

Mirador des Pujol d'en Banya
En ciertos viajes del tren, creo que no en todos, se realiza una parada en el mirador des Pujol d'en Banya. Desde aquí podemos tener unas vistas preciosas de la magnitud del municipio de Sóller. La parada dura unos cinco minutos, y es tiempo más que suficiente para sacar la foto de rigor. Eso sí, siempre que el clima acompañe. Nosotros tuvimos mucha suerte, porque aunque fueramos en pleno invierno, lucía el Sol y no hacía viento.


Una vez que llegamos a la estación de Sóller, fuimos a visitar los talleres del ferrocarril que se encuentran justo al lado. Xisco, un mecánico que trabaja en el ferrocarril desde hace más de 20 años, fue el encargado de mostrarnos las instalaciones. Se notaba que le encantaba su trabajo, y eso me hizo pensar que a mi marido, Xisco, le habría encantado esta visita. Espero que algún día pueda ir con él y los dos Xiscos se pongan de acuerdo jejeje.

Lo primero que nos enseñaron fueron las entrañas del tren, y nunca mejor dicho. Debajo de cada locomotora hay dos soportes con dos bobinas gigantes en cada uno. Al tratarse de un ferrocarril de más de cien años tienen un gran problema, ya que no existen talleres que tengan piezas de recambio para los motores. Así que los tienen que crear ellos mismos. En un lado de los talleres tienen un horno en el que funden los metales para crear las piezas que necesitan. Y ahí no acaba todo, ya que tuvieron que analizar los metales con los que estaban creadas dichas piezas para fabricarlas de la misma manera en la que se crearon en sus comienzos. Como se dice aquí "una feinada".


 


Como en invierno tienen menos frecuencias de viajes, aprovechan para reparar las locomotoras y los vagones. Se revisa todo el cableado, se repara la madera, se lija y se barniza, como si se tratase de un barco. Aquí también reparan todo lo relacionado con el tranvía que va desde Sóller hasta el Port de Sóller.

Locomotora de control
Además de las reparaciones del tren, también tienen que asegurarse de que las vías estén correctas. Para ello, utilizan actualmente una máquina (carísima) que se encarga de nivelar las vías correctamente de una manera más rápida y eficaz que antiguamente. Antes de que llegase esta máquina tenían que nivelar y reparar las vías de manera completamente manual. Gracias a esta máquina han conseguido ahorrar mucho tiempo y los cálculos son más exactos.

Lo último que visitamos en los talleres fue la joya de la corona, un pequeño Renault MT que funciona sobre raíles y que servía para revisar el estado de las vías. Aunque se cuenta que el dueño lo utilizaba para viajar a Palma en su propio coche-tren. Nos aseguraron que todavía funciona y lo más curioso es que no lleva volante. ¿Para qué? ¡Si solo puede ir recto! Jejeje.

Estación de Sóller
La estación de Sóller está ubicada en un edificio que data del año 1606. Antes de convertirse en la estación de tren, fue una posesión y años más tarde se convirtió en un hotel de lujo. Desde el patio de la estación se puede uno hacer una idea de como era en la antigüedad. También pudimos ver la oficina de control donde tienen muchas cámaras con las que controlan todas las paradas del tren (aunque aquí no se podían hacer fotos...)


Después de visitar los talleres y la estación del ferrocarril de Sóller fuimos a visitar el Museu modernista de Can Prunera. Pero creo que esta visita se merece una entrada entera para ella, así que os lo contaré más adelante.

Y con esta maravilla de coche-tren, aún conservada, me despido ¡hasta la próxima!